Un soldado recompensado
Permítame compartir un pequeño segmento de una historia, contada por un soldado de guerra; el recibió una medalla por haber participado de la batalla, pero dice que la parte más conmovedora de la ceremónia fue la entrega de la medalla a un compañero de batalla; una bala de cañon le bolo una pierna, pero el saltando y sosteniendoce de un arbol desembaino su espada dispuesto a luchar hasta la muerte, inmediatamente otro proyectil estallo y le arranco la otra pierna sus compañeros le levantaron y le trasladaron al hospital herido, sangrante y moribundo. No murió como pensaban lo llevaron en la camilla a la presencia de su majestad la Reina los otros soldádos recivieron las medallas de manos de los secretários, pero cuando ella vio a aquel hompre palido y flaco que era llevado en una camilla, decendio del trono, y con sus propias manos le prendió la medalla al pecho, mientras sus lagrimas caia como lluvia sobre el rostro del valiente soldádo.
Confío que así va a ocurrir con muchos de nosotros, entraremos en su precensia, nos pondrémos cara a cara con Él, Él desenderá de su trono, Él saldra a nuestro encuentro, y mientras le miramos el rostro todo los tronos y coronas se diciparán de nuestros pensamiéntos, porque verle al Señor Jesús en toda su belleza, será una recompenza en sí, porque, podemos ir al cielo sin salud, podemos ir al cielo sin honores, podemos irnos sin conocimientos, sin amigos, pero nadie puede ni podrán entrar jamas sin Cristo, dice la Biblia que el hijo del hombre vendra en la gloria de su Padre y sus santos ángeles, entónces pagará a cada uno conforme a sus obras.
¿Tienes la certeza que al partir de esta tierra habrás de encontrarte con el Señor? ¿Tiénes esa seguridad de que cuando termine tus días aquí en la tierra, llegaras a ahí? porque nuestra vida es tan pasajéra, la biblia dice que nuestra vida es tan pasajéra como la neblina que cubre nuestra mañana y luego se dicípa cuando siente el calor del rayo del sol, así de pasajéra lo compara Santiago, muchas veces tambien el propio santiago nos habla y nos dice que hacemos nuestros cálculos, si desimos mañana negociarémos haremos tal o cual negocio, cuando no sabemos que será nuestro día de mañana, no sabemos siquíera si habrémos de existir, si habrémos de seguír con vida el día de mañana.
¿Estas preparado para encontrarte con el Señor?, ¿estas preparado para venir a su encuentro? ¿Estás preparado para cuando pases de esta tierra puedas contemplar su rostro? O ¿no tienes esa seguridad?
La biblia dice que solo hay dos destinos o es el cielo o es el infierno, no existe un purgatorio no existe un lugar intermédio, en donde podemos arreglar nuestras cuentas ante Él ¡No! Esa decisión devemos tomar aquí en la tierra, es aquí donde le recivimos o le rechasamos al Señor de los Señores, aquel que vino y decendio a esta tierra para ocupar tu lugar y el mío, para que todo aquel que en el Cree no se pierda mas tenga vída eterna, pero aquellos que le rechazan aquellos que deliberadamente cierran su corazón, a su propósito y a su voluntad, entonces no tendrán la vida eterna sino que lastimosamente experimentarán la ira eterna de Dios.
Porque hoy no tómas la brillante y sábia decisión de invitarle al Señor Jesús en tu corazón no solamente por el temor a un infierno, ¡no! Sino sobre todo por la gran entrega que izo por ti, Él ocupó tu lugar en la Cruz del Calvario, Él llevo tus enfermedádes, tus angústias, tus derrótas, Él llevo todo a la Crúz del Calvário ¿Cómo rechazar semejante muestra de amor? ¿Cómo rechazar a un justo tan amorozo? A un Cristo que estubo dispuesto a dar, no parte de sí, sino que todo de si Él lo dio, todo por amor a tí.
Ahí donde estás cintonizando las buenas noticias recívele al Señor de Señores; usted está diciendo bueno pastor yo no se como se le recive al Señor en el corazón, repite con migo estés donde estés, si te encuentras en cualquier parte, en la oficina, en el hospital, etc. Ahí es el lugar propício para entregar tu vida al Señor de Señores.
Dile asi padre celestial gracias por permitir que tu único hijo viniese a este mundo para ocupar mi lugar en la Cruz del calvario, reconózco que pequé contra ti, reconózco que te necesito, reconózco que mi vida sin ti no tiene sentido, limpiame de mi orgúllo y de mis pecados, has de mi un nuevo varón, abro de par en par mi corazón, escribe mi nómbre en el libro de la vida, muchas gracias Señor Jesús.
Amen
Pr. José Luis Díez Pérez
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