MINISTERIO DE INTERCESIÓN
La Biblia nos dice que la iglesia es el cuerpo de Cristo, y como cuerpo espiritual, tiene enemigos espirituales, que son comandados por Satanás.
En ese sentido debemos comprender que los problemas, los obstáculos, las dificultades y luchas que sostiene la iglesia de Jesucristo, no son del mundo natural, no provienen originalmente de seres humanos ni de instituciones u organizaciones del mundo.
Nuestra lucha es contra espíritus malignos, organizados y dirigidos por el diablo (Efesios 6: 12). Ellos desean destruir la simiente de Cristo que está en el corazón de cada creyente. Así que cuando ellos nos atacan, no lo están haciendo precisamente a nosotros, sino al Cristo que está en nosotros.
En realidad la iglesia no se puede comparar con ninguna organización o institución secular, pues aunque cumple funciones humanitarias, como asistencia a los pobres y necesitados, hace obras de caridad, y aún puede poseer medios de comunicación u otros con relación a su misión de alcanzar al mundo con el Evangelio.
La iglesia más puede compararse a una institución militar, donde los creyentes son capacitados y armados para la guerra, que durará hasta la segunda venida de Cristo. Por esa razón en la medida que se acerca ese día los ataques del enemigo serán más sutiles y peligrosos contra la iglesia.
En esta guerra no valen las armas convencionales ni las estrategias humanas. Y según (2Corintios 10: 4) “las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas”.
La intercesión es el lugar donde usamos estas armas para defendernos y también para atacar al enemigo que acomete sin piedad todos los días a la iglesia, buscando frenar su avance en la conquista de ciudades y naciones para Cristo.
Allí los soldados de Jesucristo se unen para orar diariamente usando el Nombre de Jesucristo, La Palabra de Dios, la Sangre de Jesús y el poder del Espíritu Santo, que son las armas de nuestra milicia con que luchamos esta guerra contra Satanás y sus huestes.
El Ministerio de Intercesión está conformado por hombres y mujeres; adultos, jóvenes, niños y ancianos que han consagrado sus vidas al Señor, viven en santidad y tienen comunión con el Espíritu Santo; personas que están sujetas a la autoridad del pastor y dispuestas a orar en todo momento y en cualquier hora y lugar.
El Ministerio de Intercesión cubre espiritualmente a los pastores y líderes de la iglesia; intercede por las necesidades específicas de la congregación y batalla en oración por los conflictos y problemas de la comunidad, de la nación y del mundo, porque hay conciencia de que “el mundo entero está bajo el maligno” (1 Juan 5: 19).
También este ministerio se encarga de organizar vigilias y caminatas de oración, así como cultos y reuniones de intercesión por motivos específicos. Se encarga también de unir al pueblo para orar en tiempos de crisis o de tragedias en la iglesia o la nación.
Por último se encarga de velar y orar por el crecimiento y la madurez espiritual de los miembros de la iglesia en santidad y obediencia a la Palabra de Dios, así como de levantar muros contra la influencia del mundo y los ataques demoníacos.
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