MINISTERIO DE CONSOLIDACIÓN
La iglesia está viviendo un tiempo extraordinario en lo que se refiere a la predicación del Evangelio. Podríamos afirmar que como nunca antes la palabra de Dios ha llegado a penetrar todos los estratos sociales, por todos los medios conocidos de comunicación. Además tenemos una amplia libertad para hacerlo en cualquier lugar y como resultado podemos ver el crecimiento numérico de las congregaciones.
Pero así como somos buenos ganadores de almas, también los perdemos con mucha facilidad. Como dice un dicho: “La iglesia tiene una gran puerta de entrada y también una gran puerta de salida”, refiriéndose a la falta de retención de los nuevos convertidos.
Esta situación ha generado no pocos problemas en la iglesia de Jesucristo, porque desnuda una característica desagradable: “la falta de compromiso con Jesús y la falta de compasión por las almas”. Por ese motivo es de primordial importancia que el evangelismo (ganar almas) vaya acompañado por la consolidación (afirmarlas en Cristo).
Si bien el trabajo de predicarle a una persona puede hasta tomar apenas un minuto, sin embargo el trabajo de consolidarla requiere tiempo, no solo semanas sino meses. El apóstol Pablo lo expresó claramente en Gálatas 4:19: “Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros”.
El trabajo efectivo de consolidación requiere en primer lugar de personas que reúnan los siguientes requisitos:
1) Amor y compasión por las almas
2) Un compromiso real y sincero con el Señor Jesucristo
3) Oración, renuncia, paciencia y perseverancia
La consolidación eficiente permite el crecimiento y la madurez espiritual de la iglesia y da excelentes frutos para el Señor.
COMO CONSOLIDAMOS
A cada persona que ha tomado su decisión por Cristo ya sea en los cultos de la iglesia, en una cosecha, o evangelismo, le asiste un hermano o hermana que ha recibido capacitación en el Ministerio de Consolidación de la iglesia. Allí se le toman sus datos personales; nombre, dirección, teléfono y su necesidad particular por la que se estará orando.
También se le pregunta el horario en que puede recibir una llamada telefónica. Todos estos datos se anotan en una tarjeta de visita.
Posteriormente los encargados del Ministerio de Consolidación distribuyen las boletas a cada líder de célula para que realicen; primero la llamada telefónica, donde se le pregunta al nuevo convertido cómo se siente después de haber recibido a Cristo en su corazón, le cuenta que estuvo orando por el motivo anotado en la boleta y le pide si puede hacerle una visita en la semana, en el horario que disponga.
En segundo lugar se realiza la visita en el horario establecido. Cabe recordar que el consolidador debe estar orando permanentemente por la persona que va a visitar, a fin de que Dios le de gracia y los planes del maligno sean frustrados. La clave en esa visita es que la persona pueda expresar lo que necesita del Señor, y lograr que asista a una célula. Esta visita tiene que ser breve y terminar en oración.
El paso número tres es volver a llamarle para invitarlo a la reunión de célula un día antes y de ser necesario ese día pasar a buscarle para asegurar que participe, y aún puede que se necesite ir a buscarle muchas veces hasta que se afirme completamente en Cristo. Esto también ayudará a desarrollar una amistad entre el consolidador y el nuevo discípulo.
Por último y en la medida que el nuevo discípulo sea lleno del Espíritu Santo y comience a tener hambre y sed de la Palabra, el consolidador le guiará a inscribirse en la Escuela de Líderes en donde será preparado para ser un futuro líder de célula.
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